Identidad, enfoque de la temporada 2026 de la Orquesta Filarmónica de Medellín: conozca fechas de los 12 conciertos


Cultura

2025-11-26

La Orquesta Filarmónica de Medellín informó que la temporada 2026 fue denominada Identidad, y en esta, a través de la música, la literatura, las artes visuales y la danza, se explorará la pregunta: ¿quiénes somos y cómo nos reconocemos en medio de la diversidad? Al frente de la orquesta estará, en gran medida, la nueva directora titular: Ana María Patiño-Osorio, nacida en 1995 en La Unión.

Cada concierto, según indicaron, ofrecerá un rasgo distinto sobre esa búsqueda: desde una obra inspirada en Débora Arango hasta una reinterpretación de Petrushka de Stravinsky ambientada en Rayuela de Julio Cortázar, y una creación dedicada a la identidad de los migrantes como cierre de temporada. 

Fechas de los conciertos

La temporada inicia el 12 de febrero con Fanfarria para la mujer poco común, de Joan Tower; continúa con Río abajo, de Juan David Osorio; y culmina con la Sinfonía n.º 1 “Titán”, de Gustav Mahler, bajo la dirección de Ana María Patiño Osorio.

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El 18 de abril, el director Roger Díaz-Cajamarca conducirá al público desde lo local de la Pequeña suite, de Adolfo Mejía, pasando por el Concierto para violín n.º 4, de Mozart, con la solista Allison Lovera, hasta llegar a la celebración pública de la Música del agua, de Haendel.

El 2 de mayo, la orquesta estrena una nueva obra de Juan David Osorio inspirada en Débora Arango, acompañada por las Variaciones Rococó, de Tchaikovsky, con Santiago Cañón-Valencia, y por Cuadros de una exposición, de Mussorgsky, nuevamente dirigidos por Ana María Patiño. La travesía continúa el 30 de mayo celebrando la fuerza latinoamericana con Glass Marcano en el podio: Kanaima, de Yuri Hung; la obertura Ruslan y Ludmila, de Glinka; y la Sinfonía n.º 4, de Tchaikovsky.

El 20 de junio, bajo la batuta de Ana María Patiño, el público escuchará la Sinfonía n.º 100 “Militar”, de Haydn; el Concierto para viola, de Bartók, con Nils Mönkemeyer; Entr’acte, de Caroline Shaw; y la Sinfonía n.º 9 de Shostakovich. Y el 11 de julio, con la dirección de Paolo Bortolameolli, la orquesta se adentra en la identidad como trascendencia con el Preludio y muerte de Tristán e Isolda, de Wagner; Muerte y transfiguración, de Strauss; y música latinoamericana.

Más adelante, el 25 de julio, regresa a la plenitud creativa con D’un matin de printemps, de Lili Boulanger; las Cuatro últimas canciones, de Richard Strauss, interpretadas por Julieth Lozano; y la Sinfonía n.º 41 “Júpiter”, de Mozart, nuevamente bajo la batuta de Ana María Patiño.

El 29 de agosto, Ana María Patiño dirige el Bolero, de Ravel; Antrópolis, de Gabriela Ortiz; y una Petrushka, de Stravinsky, reimaginada desde Rayuela de Cortázar junto al Ballet Metropolitano de Medellín.

El 12 de septiembre, con Carlos Miguel Prieto, la orquesta recorre la energía latinoamericana con Revolución diamantina, de Gabriela Ortiz; Huapango, de José Pablo Moncayo; y La noche de los mayas, de Revueltas.

El 17 de octubre, Paolo Bortolameolli invita a contemplar la naturaleza con el Concierto para flauta, de Rautavaara (estreno en Colombia), y El mar, de Debussy. En noviembre, la programación tiende un puente entre continentes con Mar calmo y viaje próspero, de Mendelssohn; ritmos latinoamericanos; y la Sinfonía n.º 6 “Pastoral”, de Beethoven.

Finalmente, el 28 de noviembre, la temporada cierra con una síntesis luminosa: el Preludio a la siesta de un fauno, de Debussy; Identidad, de Carlos Mejía (comisión); y la Sinfonía n.º 2, de Brahms, nuevamente bajo la dirección de Ana María Patiño Osorio.

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Arte y temáticas

Por primera vez, los doce afiches de la temporada serán creados a través de una convocatoria pública dirigida a doce artistas colombianos, en una curaduría realizada en alianza con el Museo de Arte Moderno de Medellín y el Museo de Antioquia; con el objetivo de fortalecer el vínculo con la escena artística local y poner en diálogo la música sinfónica con las artes visuales del país.

Además de la directora titular, Ana María Patiño Osorio, y del artistic partner, Paolo Bortolomeolli (Chile), la Filarmed contará con la presencia de directores invitados como Glass Marcano (Venezuela), Roger Díaz-Cajamarca (Colombia) y Carlos Miguel Prieto (México): batutas que encarnan una perspectiva continental en pleno movimiento.

La temporada se atreverá a hablar de lo que incomoda: el feminicidio, las violencias invisibles, las migraciones, las fracturas de nuestras ciudades, el color y el caos que nos componen. Y lo hace no desde la denuncia publicitaria, sino desde la pregunta estética: ¿qué puede decir la música que las palabras ya no alcanzan?