Seguimos solos en el universo


Columnistas

2025-11-23

Por Yury Marcela Ocampo Buitrago.

El paso del cometa 3I/Atlas coincidió, desafortunadamente, con un momento en que la NASA, principal centro de investigación y divulgación astronómica en el mundo, ha sufrido los recortes presupuestales hechos por el actual Gobierno de Estados Unidos, lo que ha dificultado sus normales tareas de ciencia y divulgación.

El 3I/Atlas, como tantos otros cuerpos celestes, se apareció en el espacio de una manera inesperada. Nunca lo habíamos visto. Y aunque sus características han resultado muy novedosas y particulares, cada observación reitera que no solo parece un cometa, sino que lo es. Esas particularidades, sumadas a la poca información y divulgación, han alimentado la idea de encontrarnos, de una vez por todas, ante la visita de una civilización extraterrestre.

Parece que la idea de estar solos en el universo nos resulta insoportable. Hemos creado a dioses para que nos acompañen y fantaseamos con el encuentro, paradójicamente aterrador, con otras formas de vida en el universo. En nuestra historia reciente hay dos episodios relacionados con ese temido y a la vez añorado encuentro que muestran lo vulnerables que somos ante las incertidumbres del cosmos y el poder de los medios de comunicación.

Leer más: ¿Estamos solos en el universo? La pregunta que reaviva 3I/ATLAS

En 1938, en Nueva York y Nueva Jersey, Estados Unidos, y luego en 1949 en Quito, Ecuador, se transmitieron adaptaciones radiales de la novela La guerra de los mundos de H. G. Wells. Los radioescuchas creyeron que en realidad se trataba de una invasión extraterrestre y rápidamente se generó un pánico colectivo que, en el caso de Quito, dejó algunas muertes y, en el caso de Nueva York, protestas masivas.

Estos dos episodios más la especulación que ha generado el 3I/Atlas me hacen pensar que somos fácilmente persuadidos cuando los hechos parecen acoplarse a nuestras fantasías más que a la realidad. Y creo que ante eso no hay mucho que la ciencia o la divulgación puedan o deban hacer, porque de alguna manera ha sido un rasgo útil para la evolución humana.

Me parece que las especulaciones que surgen ante el paso de un objeto tan fascinante como el 3I/Atlas, más que poner en evidencia la ignorancia, como muchos divulgadores locales lo han hecho sentir mediante sus chistes e ironías, ponen en evidencia nuestras fantasías y preguntas más primarias sobre la conciencia del universo y la existencia.

Qué dicha, como lo dije en la anterior columna, que este visitante interestelar genere tantas dudas y preguntas. Tantas fantasías y especulaciones. 

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    “Parece que la idea de estar solos en el universo nos resulta insoportable. Hemos creado a dioses para que nos acompañen y fantaseamos con el encuentro, paradójicamente aterrador, con otras formas de vida en el universo”.

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    “La curiosidad y especulación que ha generado el cometa 3I/ATLAS ha traído de vuelta esas preguntas que conservan a su vez la nostalgia, el escepticismo, el terror y la ilusión humana: ¿estamos solos en el universo?, ¿existe vida en otros planetas?”

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