¿Estamos solos en el universo? La pregunta que reaviva 3I/ATLAS


Columnistas

2025-11-09

Por Yury Marcela Ocampo Buitrago.

El 3I/ATLAS es un objeto celeste reportado el primero de julio de este año por un telescopio del Sistema de Alerta Temprana de Impacto de Asteroides (ATLAS, por sus siglas en inglés), que desde entonces tiene a miles de personas con la curiosidad encendida y con preguntas astrofísicas, metafísicas o ambas a flor de piel.

Este objeto ha generado todo tipo de preguntas, fantasías, especulaciones y alarmas. Sectores mayoritarios de la astronomía, entre ellos la NASA, lo han clasificado como un cometa, aún más particular que cualquier otro en su trayectoria y composición, que no significa un riesgo para nuestro planeta. Otros sectores han considerado posibilidades muy muy muy muy pequeñas de que podría tratarse de una nave alienígena.

Para entender mejor estas hipótesis, les recomiendo ver al físico y divulgador científico Javier Santaolla, que en su video ‘3I/Atlas: el día ha llegado’ explica con atino, respeto y entusiasmo lo que se sabe hasta ahora.

Por ahora, en esta columna vamos a aprovechar el momento para merodear y vagabundear sobre los cometas, este visitante interestelar y la pregunta humana que ha reavivado.

Los cometas y asteroides pertenecen a lo que se ha llamado la familia de los ‘cuerpos menores’ del sistema solar. Los cometas son objetos conformados por rocas, hielo y otros materiales que suelen seguir órbitas de gran excentricidad, a menudo periódicas, alrededor del Sol. Lo que quiere decir que algunos volverán a pasar por nuestros cielos, mientras que otros pasarán por una única vez. Al acercarse al Sol, los cometas pierden parte de su hielo en vapor, generando largas colas de gases que pueden ser vistas desde la Tierra.

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Aunque los cometas son objetos comunes en el sistema solar, su observación a simple vista es escasa y dependerá de su proximidad al Sol, su tamaño y el de sus colas. Por su poca frecuencia y gran belleza, el paso de los cometas es un fenómeno que no ha pasado desapercibido para la humanidad. Debido a ello, han estado presentes en nuestros relatos, especulaciones y fantasías.

Jesús Galindo Trejos, un estudioso de cómo las civilizaciones pasadas entendieron y observaron los fenómenos celestes, nos dice que hay registros prehispánicos de pueblos mesoamericanos sobre el paso de cometas y que, en algunas de sus lenguas, existen palabras para designarlos[1]. Así mismo, David Galadí Enríquez y Jordi Gutiérrez Cabello nos dicen que Aristóteles y otros filósofos de su época creían que estos eran parte de la atmósfera de la Tierra[2].

Fue hasta el siglo XVI que se comprendió que estos objetos no hacían parte de la atmósfera terrestre. Y más adelante, a principios del siglo XVII, Edmon Halley calculó por primera vez la órbita de uno de estos cometas y predijo su retorno para el año 1758. Tras la comprobación de sus cálculos y predicciones, dicho cometa recibiría su nombre: el cometa Halley.

La posibilidad de observar fenómenos celestes poco usuales y más o menos predecibles ha servido a nuestra pobre humanidad, según la comprensión que tengamos de estos, para aterrorizarnos o fascinarnos. Esto ha sucedido con el paso de cometas, eclipses o la aparición de una estrella nova o supernova; así como con los fenómenos más cotidianos, como la aparición del Sol día tras día, las fases de la Luna y las estrellas de las noches despejadas. En todo caso, estos fenómenos nos han estimulado para preguntarnos persistentemente por la vida en el universo y nuestro lugar en este.

La curiosidad y especulación que ha generado el cometa 3I/ATLAS ha traído de vuelta esas preguntas que conservan a su vez la nostalgia, el escepticismo, el terror y la ilusión humana: ¿estamos solos en el universo?, ¿existe vida en otros planetas?

Sobre las posibles respuestas, el físico Enrico Fermi planteó hace más de 70 años la paradoja entre la alta posibilidad de que existan otras civilizaciones en el universo y que no tengamos evidencia sobre estas.

¿Qué pistas nos traerá este visitante interestelar? ¿Nos ayudarán a responder estas preguntas? No nos queda sino esperar y fantasear.


[1] Galindo Trejo, J. (2010). La astronomía prehispánica como expresión de las nociones de espacio y tiempo en Mesoamérica. Ciencias, 95(095). Recuperado a partir de https://www.revistas.unam.mx/index.php/cns/article/view/14877.

[2] Galadí‑Enríquez, D., y Gutiérrez Cabello, J. (2022). De la Tierra al universo: Astronomía general teórica y práctica (2.ª ed.). Ediciones Akal.

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