Madre dona parte de su hígado a su hijo de 20 meses en el Hospital Infantil San Vicente Fundación


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2026-11-05

Un niño de 20 meses de Quibdó con síndrome de Alagille recibió parte del hígado de su madre. Fue el primer trasplante hepático pediátrico con donante vivo que hace el Hospital Infantil San Vicente Fundación, en Medellín. La cirugía duró entre 14 y 16 horas y en ella participaron entre 40 y 50 profesionales.

Johansel pesaba 8 kilos cuando lo operaron. El síndrome de Alagille es una condición genética en la que hay muy pocos conductos biliares. Por eso la bilis se acumula y daña el hígado poco a poco. Cuando su función hepática empezó a deteriorarse, el equipo del hospital agilizó los estudios para evaluar a su madre, Yurleydi, como donante voluntaria.

Durante el proceso, la familia tuvo alojamiento en albergues y apoyo para quedarse en Medellín, gracias a un acuerdo con su EPS. Según el hospital, los dos se recuperaron bien. La madre salió del hospital al sexto día para encargarse poco a poco del cuidado de su hijo. El niño ya fue dado de alta y sigue evolucionando bien en sus controles.

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Una jornada de 14 horas en el quirófano

El procedimiento empezó a las 6:00 a. m. Primero se le extrajo a la madre el segmento del hígado, en unas seis horas. Después, el equipo se lo implantó al niño, en otras ocho horas.

Madre

«En niños es sumamente difícil encontrar un donante compatible, en especial para pequeños como Johansel, que pesaba solo 8 kilos y necesitaba una porción muy diminuta de hígado», explicó Jaime Alberto Ramírez Arbeláez, cirujano de trasplantes del Hospital San Vicente Fundación. Según dijo, la tecnología 3D permitió evaluar a la madre y calcular el tamaño exacto del fragmento que el niño necesitaba.

«Tras 53 años de historia institucional en esta especialidad, realizamos nuestro primer trasplante de hígado con donante vivo, una de las intervenciones de mayor exigencia en la medicina», agregó.

Cuatro años de preparación

Según el hospital, llegar a este procedimiento tomó cerca de cuatro años. En ese tiempo, el equipo médico se formó e hizo intercambios con centros de referencia internacional. La institución también compró instrumental quirúrgico especializado e incorporó software para reconstruir órganos en tres dimensiones a partir de imágenes. Además, creó los protocolos médicos y administrativos que exige este tipo de cirugía.

El programa evalúa al niño y a su familia de forma integral. Participan especialistas en cardiología, nefrología e infectología, y también psiquiatría y trabajo social, que revisan el entorno psicosocial y el acompañamiento en el hogar.

Por qué se recurre al donante vivo

El hospital señala que hace dos décadas Colombia tenía 10 donantes de órganos por millón de habitantes, y que hoy tiene apenas siete. Como faltan donantes cadavéricos, el trasplante con donante vivo acorta la espera. En pediatría, entre el 60 % y el 70 % de los injertos vienen de donantes vivos.

El procedimiento consiste en sacarle por cirugía un fragmento del hígado a un adulto sano y compatible. El donante debe ser familiar del receptor hasta el tercer grado de consanguinidad. Se puede hacer porque el hígado se regenera: según varios estudios citados por la institución, a los tres meses el hígado del donante recupera cerca del 80 % de su masa original, y alrededor del 90 % al año. En esos mismos tres meses, indicadores como la bilirrubina y el INR suelen volver a niveles casi normales.

Señales de alerta en recién nacidos

María del Pilar Gómez Navas es gastroenteróloga pediatra y líder del programa de trasplante hepático del hospital. Ella insistió en que hay que detectar pronto las señales de enfermedad del hígado. La atresia biliar es la principal causa de trasplante hepático en niños.

«No es normal que un recién nacido continúe con coloración amarilla en la piel u ojos después de la segunda semana de vida, ni que presente orina muy oscura o deposiciones muy claras de color crema o blanco», advirtió.

Otras causas de trasplante son algunas enfermedades genéticas, como la enfermedad de Wilson o las colestasis intrahepáticas. También lo son algunas condiciones autoinmunes en adolescentes y las fallas hepáticas agudas por intoxicación accidental con medicamentos como el acetaminofén.

El reto: diagnosticar a tiempo

Con este procedimiento, el hospital pasa a ser uno de los pocos programas de donación viva pediátrica en la región. Para Ramírez Arbeláez, el principal reto del sistema de salud es diagnosticar a tiempo y lograr que los niños con enfermedad hepática grave lleguen pronto a centros de alta complejidad.