El Chapecoense desciende a la segunda división tras ocho meses de sequía en el Brasileirão


Deportes

2026-11-04

El Chapecoense brasileño consumó este martes su descenso a la segunda división tras perder ante el Mirassol. Cuatro entrenadores, un presupuesto limitado, una fallida remodelación de plantilla y una reacción demasiado tardía, después de ocho meses sin victorias, explican la caída de un equipo que no logró levantar ninguna esperanza.

El equipo de Chapecó, en el estado de Santa Catarina, confirmó su descenso de la manera más cruel posible: cayendo por 1-2 con un penalti muy polémico y un inexplicable gol en propia meta de su portero Anderson, que trató de despejar su propio rechace por encima del travesaño y acabó mandándolo al fondo de la red.

Sin embargo, nunca es el último encuentro el que define un descenso, sino toda una trayectoria desastrosa que manda al Chapecoense a la Série B tan solo un año después de su vuelta a la máxima categoría, en la que de momento anotó los mismos goles (33) que partidos jugados.

Es noticia: La tasa de personas conectadas a internet en el mundo supera por primera vez el 75 %

El estreno liguero del equipo que entonces dirigía Gilmar Dal Pozzo fue esperanzador, ya que se impusieron por cuatro goles a dos al mítico Santos, que actualmente ocupa puestos de clasificación para la Copa Sudamericana.

Inestabilidad en el banquillo

Lamentablemente, fue tan solo un espejismo, puesto que el equipo de Dal Pozzo cosechó cuatro empates y tres derrotas en los siguientes siete partidos, por lo que este fue despedido después de una derrota por 4-0 ante el Atlético Mineiro.

El 5 de abril, Fábio Mathias se estrenaría con un empate como nuevo técnico del «Chape», pero con la plantilla con menor valor de mercado de la competición, solo pudo hacerse con ese único punto de los 21 que disputó en el Brasileirão.

Según la web especializada Transfermarkt, el Chapecoense apenas alcanza los 25 millones de dólares en valor de plantilla, casi diez veces menos que las cifras de Palmeiras y Flamengo, los dos primeros clasificados.

Con una media de 3,5 tiros a portería por partido y una posesión del 42,5 % en toda la temporada, el equipo del sur brasileño siguió avanzando fecha a fecha acumulando derrotas y empates bajo el liderazgo de Celso Rodrigues, que asumió como técnico interino.

La suerte parecía comenzar a cambiar durante el último Mundial, celebrado entre México, Canadá y los Estados Unidos, ya que la propiedad aprovechó el parón para reconstruir la plantilla.

Leer más: El colombiano Yeison López rompe récord mundial en la arrancada de los 85 kilos

Cambio radical en la plantilla

Ya con Rafael Lacerda como nuevo técnico, el «Chape» transfirió 15 jugadores y cedió tres más a otros clubes para hacerse con los servicios de once futbolistas a mitad de temporada, con el calendario apurando cada vez más por un cambio de dinámica.

No obstante, ninguna de las nuevas incorporaciones tuvo un desempeño que permitiera esperar una remontada del Chapecoense en la clasificación.

Uno de ellos fue el extremo izquierdo Dylan Borrero, que llegó procedente del América de Cali colombiano el 18 de agosto, pero solo disputó cuatro partidos de Série A y 81 minutos, sin goles ni asistencias.

Otro fue Yago Felipe, procedente del Sport Recife, que fue titular desde su llegada al medio del campo, disputando 834 minutos en los que no fue diferencial y cosechó una asistencia y tres tarjetas amarillas.

Desde el inicio de la campaña las figuras fundamentales fueron Marcinho, el veterano extremo derecho brasileño que con apenas cinco goles fue el máximo anotador; y Giovanni Augusto, un talentoso enganche de 37 años, que le valió siete asistencias y dos goles al conjunto catarinense.

Independientemente del impulso que los nuevos fichajes pudieran insuflarle al equipo, lo cierto es que el Chapecoense pasó 207 días desde el 28 de enero, casi ocho meses, sin ganar un solo partido.

Lo consiguió el 23 de agosto frente al São Paulo y, aunque también venció a Corinthians y Fluminense, sus 21 puntos ligueros, 68 goles en contra y tan solo dos porterías a cero causaron que Chapecoense vuelva matemáticamente a segunda división cuando todavía quedan cinco partidos más para el final del campeonato.

Por Adrián Masa de Vega